Wednesday, April 10, 2013



Un estudio revela que una de cada 10 personas que padecen un accidente cerebrovascular (ACV) isquémico desarrolla dolor crónico.
Los autores hallaron que el 10% de unos 16.000 participantes comenzaron con dolor crónico después del ACV. Eso estuvo asociado con un aumento del riesgo de padecer deterioro físico y mental.
"Puede ser confuso para los pacientes y, también, para los médicos. Puede haber una desconexión entre el momento de aparición del dolor y el ACV", dijo el autor principal, Dr. Martin O'Donnell, del Centro de Investigación Clínica HRB de la Universidad Nacional de Irlanda, en Galway.
Las estimaciones previas de los pacientes afectados variaba entre el 8 y el 55%, pero eso surgía de estudios pequeños con distintas definiciones clínicas de dolor, según publica el equipo del Dr. O'Donnell en la revista Stroke.
Los autores analizaron información de un ensayo clínico farmacológico, en el que los investigadores habían seguido durante 34 meses a unos 20.000 pacientes de 35 países que habían tenido un ACV.
La empresa Boehringer Ingelheim financió el estudio y cuatro autores recibieron subsidios de varias empresas farmacéuticas.
Tras excluir a los pacientes que fallecieron, abandonaron el estudio o sentían dolor antes del ACV, los autores hallaron que 1.665 de los 15.754 pacientes restantes con un ACV desarrollaron dolor crónico.
El tipo de dolor más común es el que se conoce como dolor central post-ACV, que exacerba la sensibilidad al dolor o el roce. Suele aparecer con la pérdida de sensaciones.
"En las semanas o meses posteriores al ACV, mientras el cerebro se cura y desarrolla tejido cicatricial, puede aparecer el síndrome de dolor donde se perdió sensibilidad", explicó el Dr. O'Donnell.
El equipo observó que los pacientes con un ACV más grave, las mujeres, los consumidores de alcohol, los usuarios de estatinas, los que estaban deprimidos antes del ACV, los diabéticos y aquellos con arteriopatía periférica eran los más propensos a sentir dolor.
Los participantes con dolor crónico empeoraron física y mentalmente durante el estudio con respecto de los que no desarrollaron dolor. El 19% de los que sentían dolor tuvieron un deterioro mental significativo, comparado con el 15% de los participantes sin dolor.
Un 14% de los pacientes con dolor también perdieron funcionalidad física, versus el 9% del grupo sin dolor.
Surgió también una diferencia no significativa entre los pacientes con y sin dolor después del ACV en el riesgo de tener un segundo accidente cerebrovascular.
El Dr. Mustapha Ezzeddine, director del Centro de ACV de la University of Minnesota, en Minneapolis, señaló que el estudio incluyó pacientes que no estaban tan mal, en promedio, como los pacientes con ACV que atiende la mayoría de los médicos.
De todos modos, dijo que, ahora, comenzará a preguntarles a sus pacientes si sienten dolor. "El estudio nos hace tomar conciencia de esto y nos hace pensar mucho más en el dolor", sostuvo el Dr. Ezzeddine.


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