Monday, April 8, 2013




Diariamente se crean en el ambiente caldos de cultivo de microrganismos patógenos por falta de recolección y disposición final de las heces de perros y gatos en las calles.
Según los especialistas un ejemplar canino de tamaño mediano evacua a diario 600 gramos de excremento en promedio, lo que significa 18 kilos al mes, entonces al día se generan toneladas de excretas contaminando el aire que respiramos convirtiéndolo en un factor de riesgo para numerosas enfermedades.
Es importante saber que la materia fecal que se deja en la vía pública termina secándose y transformándose en polvo, el cual contamina no sólo el aire, sino también depósitos de agua y alimentos.
Los especialistas sanitarios destacan, que los microbios provenientes de las heces que se desechan al aire libre se introducen al organismo del ser humano por medio de la respiración o al ingerir alimentos preparados en la calle, lo que ocasiona graves trastornos que incluyen infecciones por parásitos (lombrices, amebas o bacterias) y daños en las vías respiratorias, padecimientos que también alcanzan a las mascotas causándoles múltiples enfermedades.
Existen varias enfermedades que pueden ser transmitidas por los perros y gatos. Esta gran cantidad de zoonosis (enfermedades que padece el hombre por estar en contacto con los animales) pueden llegar a afectar la piel, aparato digestivo, causan problemas respiratorios, alergias, y pueden afectar órganos como el corazón, hígado, entre otros.

Estas enfermedades se dividen en cuatro grupos:

• Bacterias: enfermedad de Lyme, salmonelosis, brucelosis, tuberculosis, leptospirosis, cólera, shigelosis.
• Parasitarias: sarna demodécica, diplidiasis, babesiosis, ascaridosis, filariasis, hidatidosis, leishmaniasis, toxoplasmosis, amibiasis hepática.
• Virales: rabia, hantavirosis, hepatitis viral, neumotitis.
• Fúngicas: dermatofitosis.

Por esto, autoridades sanitarias y gran parte de la sociedad reclaman la necesidad de elevar la conciencia social en cuanto a recoger las heces de las mascotas, que defecan en la vía pública. La gente todavía no entiende la magnitud del fecalismo, por ello saca a su mascota a defecar, olvidándose de levantar el excremento (acto que justifica afirmando 'voy a pasear al perro'), lo que se suma a las evacuaciones de gatos sin control, agravando el problema.
El fecalismo al aire libre se ha convertido en grave problema ambiental con fuertes repercusiones en la salud de personas, sin embargo, todos podemos ayudar a controlarlo, ya sea manejando adecuadamente los desechos de nuestras mascotas y/o proporcionando información a quienes parecen ignorar cómo hacerlo.


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