Tuesday, January 7, 2014

Según sugiere un nuevo estudio, la hipertensión podría ser más peligrosa para las mujeres que para los hombres. Como resultado, las mujeres podrían necesitar un tratamiento más temprano y más agresivo para la afección, según los autores del estudio publicado en la revista 'Therapeutic Advances in Cardiovascular Disease'.
"La comunidad médica pensaba que la hipertensión era igual para ambos sexos, y el tratamiento se basaba en esa premisa", comentó el autor principal, el Dr. Carlos Ferrario, profesor de cirugía en el Centro Médico Bautista de la Universidad Wake Forest, en un comunicado de prensa del centro médico. "Este es el primer estudio que considera el sexo como un elemento en la selección de medicamentos para el tratamiento de la hipertensión o que basa la elección de un medicamento específico en los diversos factores que explican el aumento de la presión arterial".
Aunque las muertes debidas a las enfermedades cardiacas se han reducido dramáticamente en los hombres en las últimas tres décadas, no ha ocurrido lo mismo en las mujeres, indicaron los investigadores. Por el contrario, las enfermedades cardiacas son una de las causas principales de muerte en las mujeres estadounidenses, según el comunicado de prensa.
Los investigadores realizaron una serie de pruebas especializadas a 100 hombres y mujeres de a partir de 53 años de edad con una hipertensión que no había sido tratada, pero sin otras afecciones médicas. Las pruebas midieron las fuerzas que intervienen en la circulación sanguínea, además de las hormonas que intervienen en la regulación de la presión arterial. Su propósito era determinar si el corazón o los vasos sanguíneos estaban involucrados principalmente en la hipertensión de los participantes.
En las mujeres y los hombres con el mismo nivel de hipertensión, las mujeres tenían entre un 30 y un 40% más de enfermedades vasculares que los hombres, halló el estudio. También se hallaron diferencias fisiológicas significativas en el sistema cardiovascular de las mujeres, incluyendo los tipos y los niveles de las hormonas que regulan la presión arterial.
Los investigadores afirmaron que estas diferencias influyen en el nivel de agresividad con que se ha de tratar la afección.
"Tenemos que evaluar unos nuevos protocolos (qué medicamentos, en qué combinación y qué dosis) para tratar a las mujeres con hipertensión", señaló el Dr. Ferrario.



Lo más probable es que haya oído hablar bien del yoga. Le puede relajar. Puede hacer que esté en forma; simplemente mire los cuerpos de algunos famosos que alaban al yoga. Y, cada vez más, se dice que el yoga es capaz de curar numerosas afecciones médicas.
Pero, ¿es el yoga la panacea que muchos creen que es? Sí y no, dicen los expertos. Aunque el yoga ciertamente no puede curar todo lo que le pase, sí ofrece beneficios considerables.
"El yoga es excelente para la flexibilidad, para la fuerza, y para la postura y el equilibrio", señaló la Dra. Rachel Rohde, vocera de la Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos (American Academy of Orthopaedic Surgeons) y cirujana ortopédica en el Sistema de Salud Beaumont en Royal Oak, Michigan. "El yoga puede ayudar en muchos problemas y dolores musculoesqueléticos, pero yo no diría que cura cualquier afección ortopédica", indicó.
La mayoría de los practicantes le dirían que el yoga no se trata solo de desarrollar la musculatura o fortalecerse.
"Uno de los problemas de este país es que la gente piensa en el yoga exclusivamente como un ejercicio e intentan hacer las posturas más difíciles físicamente posible", explicó la Dra. Ruby Roy, médica especialista en enfermedades crónicas en el Hospital Pediátrico LaRabida en Chicago, y que también es instructora certificada de yoga. "Eso podría ayudarle o no, pero también podría lastimarle", indicó.
"El yoga correcto puede ayudarle", señaló Roy. "Uno de los propósitos principales de la práctica del yoga es la relajación. Su frecuencia cardiaca y su presión arterial deberían estar más bajas cuando termina una clase, y nunca debería quedarse sin aliento. Cualquier tipo de yoga que le relaje y que no parezca que está haciendo ejercicio es una buena elección. Lo que realmente importa es: ¿está usted dentro de su cuerpo o está accediendo a un estado de conciencia reflexiva y atenta? Se trata de hacer la postura y ser consciente de la respiración".
Roy señaló que ella usa muchos de los principios del yoga, sobre todo los aspectos de la respiración, para ayudar a los niños a dormir, a reducir la ansiedad, como ayuda para el trastorno por estrés postraumático, para el asma, el autismo y como respaldo y gestión del dolor durante los procedimientos. "Podría llamarlo yoga o no. Podría decir: 'hagamos algunos ejercicios para que se relaje y se duerma'", señaló.
Bess Abrahams, terapeuta de yoga en el Equipo de Medicina Integral y Cuidados Paliativos del Hospital Pediátrico de Montefiore, en la ciudad de Nueva York, también usa el yoga para ayudar a los niños hospitalizados para el tratamiento del cáncer y otras afecciones graves.
"Físicamente, el yoga ayuda a fortalecer los músculos que se han debilitado por la falta de movimiento y los estiramientos del yoga ayuda con la tensión muscular", explicó. "También sirve de ayuda para la incomodidad de estar tumbado en la cama o la incomodidad de un procedimiento".
Abrahams comentó que los niños más grandes se encuentran con que los aspectos meditativos del yoga pueden ayudar a reducir la ansiedad.
Los resultados de la investigación médica sobre el yoga son variados, según el Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa de EEUU, aunque los hallazgos tienden a ser más positivos que negativos.
Se ha descubierto que el yoga mejora la calidad de vida, reduce el estrés, la ansiedad, el insomnio, la depresión y el dolor de espalda. También se ha descubierto que reduce la frecuencia cardiaca y la presión arterial. Y, quizá de forma nada sorprendente, se ha descubierto que el yoga mejora la condición física, la fuerza y la flexibilidad, según el centro de medicina alternativa.
La investigación no ha descubierto que el yoga sea útil para el asma. Y, las investigaciones sobre la artritis han obtenido resultados variados, de modo que todavía no se sabe si el yoga podría resultar útil para la artritis, según el centro.
Los expertos en salud indicaron, no obstante, que el yoga debería considerarse como una terapia complementaria y no como un reemplazo de la terapia estándar. Por ejemplo, si usted tiene hipertensión, el yoga podría ayudar a bajarla ligeramente, pero seguirá necesitando tomar los medicamentos para la hipertensión que le recetó su médico.
La buena noticia es que el yoga normalmente es muy seguro. Algunas personas (incluyendo las mujeres embarazadas y los que tengan hipertensión, glaucoma o dolor de la ciática) quizá necesitarían modificar las posturas para reducir la posibilidad de lesionarse.
Es importante empezar con una clase de principiantes y "dar pequeños pasos al principio", indicó Rohde. "No lo tome como si estuviera compitiendo con las demás personas de la clase".
Roy se mostró de acuerdo. "En nuestra cultura se dice que sin dolor no hay ganancia, pero el yoga sin duda alguna debería practicarse sin dolor", comentó, y sugirió que las personas que se inician en el yoga ni siquiera deberían participar en una clase al principio. "Siéntese al fondo de la sala, y observe la clase. Conozca un poco al profesor o la profesora para ver si es un lugar en el que se siente cómodo".
Los tres expertos describieron el yoga como una gran herramienta para los niños. "El yoga es seguro y efectivo, y se trata de un modo estupendo de crear un vínculo con su hijo, y para que su hijo tenga su propio sentido de sí mismo", comentó Abrahams. Tanto Roy como Rohde sugirieron que añadir el yoga a la educación física o en las clases de salud, si se enseña adecuadamente, podría resultar útil.
Por lo tanto, dado los beneficios en la salud del yoga, ¿por qué no lo prescriben más médicos a los pacientes? Roy considera que en gran parte se debe a la falta de concienciación de los beneficios potenciales, aunque la situación ya está cambiando, indicó.
"Cada vez hay más médicos conscientes de la relación del yoga y de la conexión mente-cuerpo con los asuntos médicos. Es mucho más aceptable ahora referir a un paciente a cosas como la acupuntura, la terapia de masaje y otras terapias alternativas", señaló Roy.

Monday, January 6, 2014

“La sociedad argentina tiene una preocupante cultura de autoconsumo sin control profesional”, aseguró en un comunicado la 'CoFA', que recordó que la mitad de los adultos en el país hace un mal uso de los remedios, lo que causa la muerte de muchas personas y alrededor de 100.000 internaciones hospitalarias al año. En ese sentido, reveló que el abuso de medicamentos es la segunda causa de intoxicación atendida en hospitales después de la ingesta de alcohol y por encima de la cocaína y el paco.
El sondeo indicó que los analgésicos, antiinflamatorios, antibióticos, antiácidos y sedantes lideran el ranking de la automedicación en la Argentina. Una de las peligrosas consecuencias es, entre otras, que “alrededor del 11% de todos los casos de insuficiencia renal terminal son atribuidos al consumo de analgésicos y el 40% de los casos de hemorragia digestiva alta son atribuibles a la aspirina y al resto de los antiinflamatorios no esteroides”.
La Asociación de Agentes de Propaganda Médica (AAPM), quien compartió estudios de distintos colegios, entre ellos el Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos, advirtió por su parte que el abuso en el consumo de medicamentos, especialmente los de venta libre, provoca la muerte de 22.000 personas al año, lo que se traduce en 60 decesos al día a un promedio de una víctima cada 23 minutos.
Entre las causas de estos decesos se menciona el incremento de la oferta farmacéutica con más de 15.000 especialidades medicinales en el mercado y un acceso cada vez más fácil a los medicamentos.
Los datos cruzados de los distintos sondeos arrojaron que 8 de cada 10 mayores de 18 años se automedica y el 50% de la población mayor de esa edad toma medicamentos en forma incorrecta.
El estudio coordinado por ambas entidades indica que alrededor de 126.000 personas terminan hospitalizadas por año en Argentina a causa de la automedicación y enfatiza que fallece alrededor del 1% en promedio (22.018 casos anuales) de los pacientes internados por abuso o ingesta incorrecta de fármacos.
Los autores del estudio definieron estas muertes como una tragedia silenciosa y explicaron que su relevamiento estadístico incluyó 6.800 centros de salud públicos y privados de todo el país y se basó en el cruce de datos de partidas de defunción, internaciones e históricas clínicas.
Según el mismo informe en el país se expendieron 180.000 millones de medicamentos de venta libre entre febrero 2012 e igual mes de este año. Las cifras de venta indican que se consumieron en el período apuntado un promedio de 500.000 envases de medicamentos de venta libre por día.
Con esas cifras, el país se coloca como uno de los países con mayor consumo de medicamentos por habitante, con más de 16 unidades anuales, una cifra que sólo es superada por Francia y España.
Otro dato revelador fue que la mitad de los consultados admitió que -sin ser profesional de la salud- recomienda medicamentos; mientras que el 54% manifestó que lleva usualmente medicamentos en la cartera, maletín o bolsillos.
Los especialistas advierten que este comportamiento es consecuencia directa de su exposición constante a campañas publicitarias, muchas de ellas con mensajes engañosos o que ocultan información importante sobre sus riesgos y remarcan que no hay conciencia del peligro de adquirir medicamentos en cualquier lugar, ni de tomarlos sin prescripción de un profesional.

Beber abundante agua durante todo el día aunque no se sienta sed es una de las principales recomendaciones para evitar el golpe de calor que pueden ser provocados por la persistencia de las altas temperaturas. Además, los expertos sugieren no realizar ejercicio físico y permanecer en lugares frescos en momentos de altas temperaturas.
"La sed aparece cuando las pérdidas de líquidos corresponden a una disminución del 3% del peso corporal o más, por lo que se recomienda no esperar a tener sed o sensación de boca seca para tomar agua", explicó César Casávola, presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición.
En cuanto a tomar agua sólo cuando se tiene sed, el especialista remarcó que "la sed aparece cuando ya existe deshidratación", por lo que es "un llamado de atención tardío del cuerpo".
"Los síntomas que aparecen cuando uno está deshidratado van desde un dolor de cabeza, sueño o falta de concentración hasta náuseas, debilidad, alteraciones graves como espasmos musculares, delirio, insomnio o incluso la muerte", aclaró.
En cuanto a las recomendaciones de ingesta de líquidos, el especialista precisó que en Argentina, según la Asociación Argentina de Nutricionistas y Nutricionistas Dietistas (AADyND), es de 2 litros por día, mientras que la European Food Safety Authority (EFSA) recomienda 2.5 litros al día para hombres y 2 para mujeres.
"La EFSA considera que un 80% de la ingesta proviene de bebidas y un 20% de alimentos, por lo que el consumo de líquidos sería de 2 y 1.6 litros al día para hombres y mujeres respectivamente", puntualizó.
Por su parte, el Ministerio de Salud de la Nación recomendó ante las altas temperaturas evitar el ejercicio físico, usar ropa suelta y de colores claros y permanecer en lugares frescos.
La cartera sanitaria sugirió además, especialmente a los grupos más vulnerables como los lactantes, niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, evitar el consumo de bebidas alcohólicas o muy dulces, infusiones calientes y comidas abundantes.
Para lactantes y niños pequeños la sugerencia es darles el pecho con más frecuencia, trasladarlos a lugares frescos y ventilados y ducharlos o mojarles el cuerpo con agua fresca.
Además, el Ministerio de Salud recordó que si una persona siente mareos o se desvanece, "se la debe acostar en un lugar fresco, bajo techo y se le puede ofrecer una bebida rehidratante o colocar agua fría en sus muñecas, pero nunca infusiones calientes ni muy dulces".
Otros síntomas de alerta son: dolor de cabeza, sensación de fatiga, sed intensa, náuseas y vómitos, calambres musculares, convulsiones, sudoración -que cesa repentinamente-, somnolencia y respiración alterada, frente a los cuales es fundamental concurrir rápidamente al centro de salud más cercano.


Cuando se habla de conflictos de intereses en el ámbito científico, la industria tabaquera y las compañías farmacéuticas son las primeras a las que se señala con el dedo. Numerosos escándalos han sacado a la luz las estrategias que ambos sectores han utilizado durante décadas para influir en la investigación o, directamente, esconder unos resultados poco favorables para sus negocios.
Pero el tabaco y los fármacos no son los únicos que han querido posar sus tentáculos sobre la ciencia. También la industria alimentaria podría haber movido sus fichas, tal y como sugiere una investigación realizada en la Universidad de Navarra (España).
Según este trabajo, publicado en 'PLoS Medicine', las conclusiones de las revisiones que han analizado la relación entre el consumo de bebidas azucaradas y la ganancia de peso varían radicalmente en función de si han sido financiados o no por compañías del sector.
"Hemos visto que es 5 veces más probable que las revisiones sistemáticas donde sus autores reconocen la existencia de un potencial conflicto de interés económico determinen que la relación entre el consumo de refrescos y la ganancia de peso es inconcluyente", explica al diario español “El Mundo” Maira Bes, profesora del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra y principal firmante de la investigación.
El equipo de Bes rastreó la literatura científica hasta identificar 17 trabajos que, previamente, habían analizado la asociación entre bebidas azucaradas y obesidad. En seis de ellos, los autores habían reconocido tener lazos con la industria de la bebida o haber recibido financiación para el estudio por empresas del sector. Los otros 11, en cambio, habían señalado no tener ningún tipo de conflicto de interés.
Tras realizar un análisis independiente de los resultados de todos los trabajos seleccionados, el equipo de Bes comprobó grandes disparidades en función de las relaciones con la industria.
Así, mientras que el 83,3% de los estudios que no tenía ninguna relación con la industria concluía que el consumo de refrescos azucarados era un potencial riesgo para la ganancia de peso; prácticamente el mismo porcentaje -el 83%- de los que sí admitían lazos con el sector concluía justo lo contrario: que la evidencia científica era insuficiente para apoyar una asociación positiva entre refrescos y la acumulación de kilos de más.
Estos resultados, señalan los investigadores en la revista médica, "sirven para llamar la atención sobre posibles errores presentes en la evidencia científica que se deriva de la investigación financiada por la industria alimentaria" y dan razones para preocuparse por la interpretación de estos trabajos.
"El trabajo no ha evaluado cuál de las dos interpretaciones es la correcta", recordó Bes, pero "sí sabemos que los últimos ensayos aleatorios en niños, así como el último estudio que ha evaluado las relaciones entre genes y ambiente en este sentido demuestran una asociación positiva entre consumo de bebidas azucaradas y ganancia de peso", subrayó esta especialista, quien hace especial hincapié en que "de la evidencia científica disponible dependen muchas decisiones en las políticas de salud pública".
En sus conclusiones, los científicos remarcan que la comunidad científica "debería hacer un esfuerzo especial para descartar la financiación procedente de partes con intereses particulares, con el objetivo de mantener la credibilidad de la ciencia nutricional y proteger los empeños científicos en este campo".
Este objetivo, aclaró Bes, no pretende acabar con la investigación que realiza la industria, sino fijar "unas reglas del juego" que hagan más visibles los posibles conflictos de interés.
"Nuestros resultados confirman la hipótesis de que los autores de algunas revisiones sistemáticas llegan a unas conclusiones consistentes con los intereses de sus sponsors", señaló la investigadora en la revista médica. "De forma consciente o inconsciente estos investigadores podrían estar sometidos a una presión", añade la investigadora, quien insiste en que es necesario impulsar la regulación en este sentido, así como mejorar el papel de los editores de las publicaciones que se hacen eco de estos trabajos.
"La industria alimentaria está siguiendo los pasos de la industria farmacéutica o la tabaquera, de los que tenemos tantos ejemplos de influencia", concluyó Bes
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Sunday, January 5, 2014

La aparición de ronchas rojas en la piel, acompañada de picazón, hinchazón e inclusive dolor, puede corresponder a lo que clásicamente se ha venido llamando Urticaria Crónica Idiopática (UCI), y que actualmente por consenso se denomina Urticaria Crónica Espontánea (UCE). Este cuadro, que produce molestias y deteriora la calidad de vida d, a menudo se confunde con otras afecciones, o no es tratado por especialistas, lo que lo prolonga sin alivio. Por esta razón, la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC) enfatizó la necesidad de llegar a un diagnóstico certero y de un manejo actualizado de la enfermedad al seguir los lineamientos internacionales.
En este sentido, se aguarda la pronta actualización de las Guías Europeas de tratamiento de la UCI/UCE, en las que se incorporarán cambios en el abordaje de la patología a fin de optimizar el resultado en base a los últimos hallazgos científicos.
La urticaria crónica se presenta de forma permanente o recurrente y consiste en la continua aparición de habones (bultos) en cualquier parte de la superficie corporal durante más de 6 semanas. Estas protuberancias son, por naturaleza, evanescentes. Los pacientes con un brote de UCE/UCI pueden prolongar su enfermedad durante largos períodos de tiempo, de hasta 5 años.
Además, entre el 30 y el 40% de los afectados con formas severas presenta angioedema (inflamación de las capas profundas de la piel), cuya causa, mecanismo y tratamiento son los mismos, ya que sólo se diferencia de la urticaria en la profundidad del tejido al que afecta.
La UCI/UCE produce un deterioro de la calidad de vida del paciente al provocar con frecuencia insomnio y comorbilidad psiquiátrica6. Se estima que la prevalencia oscila entre el 0,5% y el 1% de la población en todo el mundo.
"La fisiopatología o mecanismos que subyacen a la urticaria crónica pueden ser variados. Además, mientras dura, la piel está muy reactiva a toda clase de estímulos, en particular a todo lo que provoca un aumento de temperatura cutánea a través de vasodilatación (actividad física, fiebre, ciertos alimentos, especies, alcohol, exposición al sol, por ejemplo), situaciones estresantes, afecciones autoinmunes o endocrinológicas, algunos tipos de infecciones y otras. Si bien muchas veces no son la causa de la enfermedad, es evidente que en muchos casos la agravan", señaló el Dr. Jorge Máspero, médico especialista

El abordaje terapéutico
El manejo de los síntomas crónicos se basa en evitar la causa si se conoce y el uso de fármacos como antihistamínicos u otros medicamentos de modo continuado, según la severidad de los síntomas. "Aproximadamente el 50% de los pacientes no responden al tratamiento con antihistamínicos no sedantes a dosis habituales y requieren un incremento de dosis de antihistamínicos. Aun así, todavía hay personas que precisan, para el control de la enfermedad, de inmunosupresores como corticoides o ciclosporina A, que pueden tener efectos adversos considerables", señaló la Dra. Ana Giménez Arnau, dermatóloga del Hospital del Mar y miembro del grupo de investigación en enfermedades dermatológicas inflamatorias del IMIM (Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas, España).
Es por eso que las nuevas guías prevén el uso en tercera línea de un fármaco utilizado para la mejora del asma bronquial severa de origen alérgico, el omalizumab, con buenos resultados. La especialista, que es una de las autoras de las Guías de Tratamiento Europeas, participó de un estudio con esta drogas junto con instituciones de Alemania, Estados Unidos y Reino Unido, en el que se demostró la eficacia en pacientes que no mejoran con antihistamínicos: "ya en la semana 12 se vio una diferencia significativa entre los grupos que recibían una dosis de 150 ó 300 mg de dicho fármaco respecto a los que recibían 75 mg o placebo. En un 23% de pacientes que recibían una dosis de 150 mg y un 53% de los que recibían una dosis de 300 mg, les desapareció completamente tanto el picor como la urticaria", afirmó.
La Dra. Arnau indicó que "el objetivo terapéutico es precisamente la rápida remisión completa de los síntomas y signos, picor, habones y angioedema, para entonces mantener la terapia durante unos meses y luego poco a poco eliminarla, consiguiendo la desaparición completa de la enfermedad". En vista de los resultados obtenidos, "se impondrá en un futuro inmediato la reformulación de las Guías a fin de modificar el algoritmo de tratamiento, ya que la respuesta de los pacientes ha sido sumamente positiva".

Friday, January 3, 2014


La alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) es considerada una de las alergias alimentarias más frecuentes en los primeros meses de vida. Sin embargo, se trata de una enfermedad de difícil diagnóstico en la práctica pediátrica.
Así concluyeron expertos durante la conferencia Simposio Satélite “Alergia a la proteína de la leche de vaca en la práctica clínica: mitos y realidades”, organizado durante el 36º Congreso de Pediatría que se llevó a cabo en la ciudad de Mar del Plata el mes pasado.
En el encuentro se destacó la importancia de informar a los profesionales sobre las manifestaciones clínicas, el diagnóstico oportuno y el tratamiento a través de fórmulas y dieta de exclusión. Esta alergia alimentaria, que tiene una prevalencia que oscila entre el 2-7,5%, es confundida a menudo con la intolerancia a la lactosa.
“Una alergia alimentaria es una reacción de hipersensibilidad del sistema inmune a una determinada proteína presente en los alimentos. En cambio, en la intolerancia a la lactosa el sistema inmune no está involucrado” explicó el Dr. Lucio González, gastroenterólogo infantil, miembro de la Sociedad Argentina de Pediatría.
La lactosa es un azúcar que al llegar al intestino es metabolizada por una enzima denominada lactasa. Ante la deficiencia de esta enzima, la lactosa no puede digerirse adecuadamente. “Por el contrario, si un niño padece una alergia, ingerir aunque sea una mínima cantidad de ese alimento puede provocar una reacción alérgica grave” destacó el especialista.

Síntomas de la APLV
La mayoría de los niños que padecen alergia a la proteína de leche de vaca sufren síntomas como el llanto, erupción cutánea, diarrea, cólicos, sangre en materia fecal, sibilancias, vómitos o sueño inquieto de un momento a otro. Las principales manifestaciones pueden ocurrir a nivel tracto digestivo (50-60%), en la piel (50-60%), y el tracto respiratorio (20-30%) y sus síntomas pueden variar de leves-moderados hasta severos.
“En niños susceptibles, se pueden presentar manifestaciones de alergias alimentarias, aunque estén alimentados a pecho. En esos casos, no se debe suspender la lactancia, sino que la mamá debe realizar una dieta de exclusión” explicó la Dra. Liliana Bezrodnik, coordinadora del grupo de trabajo de Inmunología del Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez.
Existen señales de sospecha de este tipo de hipersensibilidad que pueden aparecer después de horas o días luego de la ingestión de leche de vaca. Entre las manifestaciones inmediatas se encuentra el síndrome de alergia oral, en boca, labios y también en piel (eritema, urticaria) y la anafilaxia (una forma grave de alergia).
Los síntomas tardíos más comunes son sangre y moco en materia fecal (proctitis, proctocolitis), vómitos, regurgitaciones, cólicos y constipación. Se pueden presentar cuadros dermatológicos y respiratorios en los que se observa rinitis, hiperreactividad bronquial entre sus signos más frecuentes.

¿Cómo se diagnostica?
Además de un exhaustivo interrogatorio de los antecedentes del paciente y el examen físico, el método gold standard es la mejoría con la suspensión de proteína leche de vaca y la reaparición de los síntomas con el enfrentamiento al alérgeno cerrado y doble ciego (ni el profesional ni el paciente conocen si le están administrando o no el alérgeno).
“En la práctica clínica cotidiana, si los síntomas mejoran, se realiza después de la cuarta semana el enfrentamiento abierto donde el médico y la familia conocen la introducción del alérgeno” explicó el Dr. Jorge Martínez, especialista en alergia e inmunología y miembro de la American Academy of Allergy Asthma & Immunology. En pacientes con manifestaciones clínicas compatibles con reacción inmediata mediada por IgE (La inmunoglobulina E, un tipo de anticuerpo), “el enfrentamiento debe realizarse en instituciones de salud y bajo supervisión médica”, aclaró Martínez. También se pueden realizar test diagnósticos que son especialmente útiles en las formas mediadas por IgE, como el prick test o la IgE específica en suero.

¿Cuál es el tratamiento?
Los niños que presentan alergia a la proteína de lecha de vaca deben recibir una dieta que no contenga productos con dicha proteína, aunque sea en mínimas cantidades: lácteos en general y otros productos que la contienen en forma oculta como ser caseína, lactosa, lactoalbúmina.
Según el Dr. Christian Boggio Marzet, coordinador del grupo de trabajo de Gastroenterología y Nutrición Pediátrica del Hospital General de Agudos Dr. Ignacio Pirovano, “en el caso de las madres que amamantan, deben excluir de su alimentación los lácteos y derivados, además de todos aquellos alimentos que contengan el alérgeno. Además, deben ser suplementadas con calcio”.
En relación a la ingesta de leches hipoalergénicas  se divide en dos tipos: Las fórmulas basadas en aminoácidos (AA), son sintéticas libres de proteína láctea. Las fórmulas a base de hidrolizados extensos, que contienen componentes proteicos modificados de la proteína de leche de vaca con muy baja alergenicidad, pero no nula.
Está demostrado que las fórmulas a base de soja y las de otros mamíferos (cabra, oveja, búfalo, etc.) no representan una alternativa para el tratamiento del niño con APLV. En estos tipos de leche la alergia cruzada puede llegar a estar presente hasta en el 70% de los casos.
“En el largo plazo, la mayor parte de este tipo de alergia alimentaria tiende a resolverse de manera espontánea. A esto contribuyen diferentes mecanismos de tolerancia que se activan conforme el niño deja de consumir leche de vaca”, aclaró el Dr. Boggio Marzet.
Los estudios epidemiológicos al respecto presentan diferencias en los porcentajes de resolución. La mayoría de los niños adquiere tolerancia luego de uno a dos años de tratamiento específico y, por experiencias clínicas, se conoce que el 95% de ellos lo logra alrededor de los 3 años.

La Lic.Olga Garay (Lic.en Kinesiología y Fisiatría - Osteópata D.O.) explica en una breve entrevista, las virtudes de la Osteopatía en el tratamiento de las patologías dolorosas de la columna vertebral.

• Para mayor información: 011 5197-4262 - www.olgagaray.com.ar

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Thursday, January 2, 2014



Las personas que toman ciertos medicamentos contra el reflujo ácido podrían tener un mayor riesgo de deficiencia de vitamina B-12, según una investigación reciente.
Tomar inhibidores de la bomba de protones (IBP) para aliviar los síntomas del ácido estomacal excesivo durante más de dos años se vinculó con un aumento del 65% en el riesgo de deficiencia de vitamina B-12. Entre los IBP de uso común se hallan el Omeprazol, Lansoprazol, Esomeprazol, Pantoprazol, Rabeprazol.
Los investigadores también hallaron que usar unos fármacos que suprimen el ácido llamados antagonistas del receptor de la histamina 2, también conocidos como bloqueadores de la H2 (Ranitidina, Cimetidina, Famotidina), durante 2 años se asociaba con un aumento del 25% en el riesgo de deficiencia de B-12.
"Este estudio plantea la cuestión de si las personas que toman supresores de ácido a largo plazo deben o no ser evaluados respecto a la deficiencia de la vitamina B-12", señaló el autor del estudio, el Dr. Douglas Corley, científico investigador y gastroenterólogo de la división de investigación de Kaiser Permanente en Oakland, California.
Pero el Dr. Corley comentó que otro estudio debe confirmar estos hallazgos. "Es difícil hacer una recomendación clínica general basada en un estudio, aunque sea grande", dijo.
La vitamina B-12 es un nutriente importante que ayuda a mantener a la sangre y a las células nerviosas sanas, según la Oficina de Complementos Dietéticos (ODS) de EE. UU. Se puede encontrar de forma natural en la carne, el pescado, las aves, los huevos, la leche y otros productos lácteos. Según la ODS, entre el 1.5 y el 15% de los estadounidenses tienen deficiencia de B-12.
Aunque la mayoría de las personas obtienen suficiente B-12 de la dieta, algunas tienen problemas para absorber la vitamina de forma eficiente. Una deficiencia de B-12 puede provocar cansancio, debilidad, estreñimiento y falta de apetito. Una deficiencia más grave puede provocar problemas con el equilibrio, dificultades con la memoria y problemas con los nervios, como entumecimiento y hormigueo en las manos o en los pies.
El ácido estomacal es útil en la absorción de la B-12, apuntó el Dr. Corley, así que tiene sentido que tomar fármacos que reducen la cantidad de ácido estomacal reduciría la absorción de la vitamina B-12.
En 2012 se emitieron más de 150 millones de recetas para IBP, según la información de respaldo del estudio. Ambos tipos de fármacos también están disponibles sin receta a unas dosis más bajas.
El Dr. Corley y sus colaboradores revisaron los datos de casi 26.000 personas que habían sido diagnosticadas con deficiencia de vitamina B-12, y las compararon con casi 185.000 personas que no sufrían de la deficiencia.
El 12% de las personas con una deficiencia de la vitamina B-12 habían tomado IBP durante más de 2 años, mientras que el 7.2% de las personas sin la deficiencia habían tomado los fármacos a largo plazo.
De las que tenían una deficiencia, el 4.2% habían tomado un bloqueador de la H2 durante 2 o más años, mientras que el 3.2% de los que no tenían una deficiencia habían tomado los fármacos durante 2 o más años.
El riesgo de desarrollar una deficiencia de la vitamina B-12 fue un 65% más alto entre los usuarios de IBP a largo plazo, y un 25% más alto entre los que tomaban bloqueadores de la H2, según el estudio.
Las personas que tomaban las dosis más altas eran más propensas a desarrollar una deficiencia de la vitamina B-12. Las personas que tomaban un promedio de 1.5 pastillas de IBP al día tenían casi el doble de riesgo de contraer una deficiencia en comparación con las que tomaban, en promedio, 0.75 pastillas al día, halló el estudio.
Las mujeres presentaban un riesgo más elevado de la deficiencia que los hombres, y los menores de 30 años que tomaban esos fármacos tenían un mayor riesgo de contraer la deficiencia que las personas mayores, según el estudio.
El riesgo de deficiencia de vitamina B-12 se reduce cuando se deja de tomar los medicamentos, pero no desaparece del todo, señaló el especialista.
Los hallazgos del estudio aparecen en la revista Journal of the American Medical Association. Aunque el estudio halló una asociación entre tomar fármacos contra el reflujo ácido a largo plazo y tener un mayor riesgo de una deficiencia de la vitamina B-12, no estableció causalidad.
Si toma medicamentos para suprimir el ácido, "nuestro estudio no recomienda dejar de tomarlos, pero debe tomarlos a la dosis efectiva más baja", aconsejó el Dr. Corley. Y las personas no deben comenzar a tomar complementos de vitamina B-12 por su cuenta, sino que deben conversarlo con su médico, señaló.
A una experta le preocupó la frecuencia de uso de los antiácidos.
"Este estudio halló un efecto adverso asociado con tomar estos fármacos", señaló la Dra. Victoria Richards, profesora asociada de ciencias médicas de la Facultad de Medicina Frank H. Netter M.D. de la Universidad de Quinnipiac, en Hamden, Connecticut. "También es preocupante que estos fármacos se usen tanto. ¿Por qué tienen tantas personas tanta necesidad de suprimir el ácido?".
La Dra. Richards afirmó que la moraleja es que si tiene cualquier síntoma de deficiencia de vitamina B-12 y ha estado tomando estos medicamentos, hable con su médico para ver si deben hacerle una prueba de la deficiencia. Informe al médico si ha estado tomando antiácidos de venta libre, para que el médico pueda evaluar su riesgo de forma adecuada.