Friday, July 12, 2013

Una revisión de estudios de la Universidad de Calgary, en Canadá, ha revelado que la inducción al parto no tiene porqué estar asociado a un mayor número de cesáreas, como habían sugerido algunas investigaciones previas. De hecho, se ha visto que en realidad disminuye el riesgo.
Actualmente se estima que alrededor del 32% de los nacimientos que se registran en Estados Unidos son por cesárea, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en sus siglas en inglés), un procedimiento que aumenta el riesgo de lesiones intestinales o de vejiga en la mujer y, por otro lado, expone a los bebés a un mayor riesgo de problemas respiratorios.
Sin embargo, el análisis de 37 estudios publicado en la revista 'International Journal of Obstetrics & Gynaecology' ha analizado la posibilidad de que este número elevado de cesáreas pudiera estar vinculado a una mayor realización de partos inducidos y ha visto que no hay tal relación.
Para ello, en los estudios analizados se observó si las embarazadas de entre 37 a 42 semanas habían esperado al parto natural o se lo habían provocado.
La mayoría de los estudios incluyeron a mujeres que no tenían ningún problema adicional para provocar el parto, más allá que un embarazo prolongado, pero en 10 estudios sí se vieron casos de mujeres con gemelos o problemas de salud, como diabetes y presión arterial alta.
En total analizaron datos sobre cerca de 6.250 mujeres a las que se les provocó el parto y unas 5.920 a las que se les dejó a la espera. En general, se vió como aproximadamente el 17% de las mujeres que a las que se les provocó el parto tuvieron que someterse a una cesárea, frente al 20% de quienes no lo hicieron.
Los resultados sugieren que la reducción de las inducciones no ayudaría mucho a reducir el número de cesáreas. "No hay diferencias notables", reconoció el Dr. Stephen Wood, autor principal del informe.

0 comments:

Post a Comment