El yoga es el responsable de la reducción del 31% de episodios sintomáticos de fibrilación auricular y del 50% de los asintomáticos, según un trabajo publicado en 'Journal of the American College of Cardiology', que también recoge que esta práctica también mejora la función endotelial y disminuye la presión arterial, inflamación, ansiedad y depresión de estos pacientes.
El estudio, realizado en el 'University of Kansas Medical Center' (Estados Unidos), analizó a 49 pacientes de 18 a 80 años con fibrilación auricular paroxística. Durante el primer período de 3 meses, fueron tratados con la medicación habitual (betabloqueantes).
A lo largo de la siguiente fase de 3 meses, estos combinaron los fármacos con sesiones de yoga de 1 hora a cargo de un instructor profesional, al menos, 2 veces por semana. Siguieron una rutina de 10 minutos de ejercicios respiratorios, otros 10 de ejercicios de calentamiento, media hora de posturas de yoga, y 10 últimos minutos de ejercicios de relajación.
El efecto de esta nueva práctica en los pacientes radicó en un descenso de los episodios sintomáticos de fibrilación auricular. Además, los enfermos vieron cómo mejoraba su función endotelial y rebajaban sus niveles de presión arterial, inflamación, ansiedad y depresión tras la práctica rutinaria de yoga suave.
"Tras ver los resultados de este estudio, parece que el efecto calmante del yoga sobre el sistema nervioso resulta muy beneficioso para los pacientes con fibrilación auricular paroxística, por lo que convendría recomendarse como una terapia, siempre de manera complementaria al tratamiento farmacológico y nunca de manera sustitutiva", opinaron los especialistas.
La fibrilación auricular incrementa el riesgo de embolias, produce alteración del pulso con palpitaciones e, incluso, puede llegar a provocar un fallo cardíaco e insuficiencia cardíaca. Las conclusiones del estudio sugieren que el yoga debería recomendarse a los enfermos de fibrilación auricular como terapia complementaria a los betabloqueantes.

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